Archivo de la categoría ‘Divagues’
Pensé mucho tiempo antes de escribir. No porque no tuviera nada para escribir, ni tampoco porque no tuviera una postura tomada conr especto a algunos temas de actualidad. Más que nada quise dejar pasar un poco de agua bajo el puente y ver qué queda. hablo del conventillo que es hoy el Gobierno y su graciosísima “estrategia” para deshacerse de su competencia directa. Voy despacio para no chocar de frente:
Vamos al principio de la historia que nos importa, cuando Clarín era “el gran diario argentino”, y Néstor Kirchner era su gran aliado, con un Alberto Fernández como Jefe de Gabinete y director de Papel Prensa durante 2007. Leer el resto de esta entrada »
Conversaba hace no tanto con un amigo sobre un tema nada nuevo: la inmediata disposición de información y datos para casi cualquier persona que, principalmente, tenga acceso a internet. Por supuesto que, si bien desde primera posición estamos en condiciones de acceder a todo, esa información sufre una “filtración” por parte del sujeto, que pretende informarse o conocer solamente aquello que le interesa. Así es que quienes gustan de la música se interesarán por información de este estilo; lo mismo para los que gustan de la informática, la fotografía, etc. Es como un océano donde uno puede ir a cualquier parte, pero se va a mover por aguas que le resulten familiares, y en algunos casos no muy lejos de la costa.
Uno puede suponer que, al existir tanta facilidad de “subir” información a internet, la veracidad de la misma está sujeta a discusión, por lo que se desprende que aquél que busca determinada información debe estar lo suficientemente despierto para no salir de una página más ignorante de lo que entró. Leer el resto de esta entrada »
Ok, esto es lo que me pregunto: ¿Por qué muchos de los nombres de mujeres hacen referencia a otra cosa? ¿Se los pusieron pensando en algo más? ¿Les ponen esos nombres para recordarlos fácilmente, por asociación?
No es una duda elemental, de esas que provocan que uno no pueda dormir, pero sí me llama la atención que muchas veces, cuando llamamos a una mujer por su nombre, en realidad estamos nombrando otra cosa. Por ejemplo, si a una mujer la llamo “Alma“, en realidad le estoy poniendo el nombre de una entidad inmaterial e invisible, que se cree que es el principio de nuestro ser; y por eso, cada vez que alguien le diga “Alma“, inconscientemente, le va a estar haciendo referencia a esa entidad. Leer el resto de esta entrada »
Programas de televisión, de radio, comentarios en Facebook y Twitter, diarios… Todo se resume a desquitarse con un pulpo.De diferentes maneras, yas ea cocinándolo, disfrazando a un infeliz para pegarle, metiéndolo dentro de una licuadora, todos expresaron su frustración derivándola en un molusco cefalópodo.
Todos tenemos un pulpo adentro, algo que nos sirve para echarle la culpa de las cosas que no salen de la manera que esperamos. Los pulpos de este gobierno son Clarín y el campo; el pulpo de Fort es Tito; el de Chávez es USA; el pulpo de Gualeguaychú se llama Botnia…
Veo un escenario imaginario: voy caminando por una peatonal y de repente alguien me dice ”¿Querés pegarle al pulpo y te sacás toda la bronca?” Ahí hay un pulpo hecho con goma espuma y una persona con un palo le está dando masa al grito de “¡Pulpo de mierda, por tu culpa nos quedamos afuera!”. No alcanzo a entender si se refiere a la selección, al 82% móvil para los jubilados, si pertenece a la oposición, o si se le rompió la cerradura de la casa y no puede entrar. Alrededor, mucha gente esperando su turno, y el pulpo aguantando el embate estoicamente. Y pienso: un capo el pulpo.
Un capo porque está ahí, para ponerse el traje de nuestras desiluciones y dejar que nos desquitemos con él. Es un enemigo en común que nos une, como suele pasar. A nosotros nos une lo muy bueno o lo muy malo, siempre y cuando no nos toque el bolsillo.
El pulpo es el nuevo protagonista de los programas de televisión. Es lo que “da rating”, al menos hasta que la euforia del mundial se aleje un poco y se lleve los tentáculos a otra parte. Y es mejor que Tito, no sólo porque tampoco tiene reacción, sino porque además podemos descuartizarlo en público y nadie dice nada (aunque si se hiciera lo mismo con Tito tampoco creo que pase mucho).
En los supermercados hay oferta de pulpo, de calamar, o de cualquier bicho que se le parezca, para que todos tengamos la posibilidad de hacer nuestra propia tortura en casa.
Es muy fácil tener los 15 minutos de fama.
Es mucho más fácil aún echarle la culpa a un pulpo.
Te gustan las novelas. Te encantan. Todos los días mirás una, te metés en sus historias, te compenetrás con los personajes… Puteás a la malvada y te identificas con la pobre infeliz que lo único que quiere es estar con el chico lindo. Así por meses… Y cuando termina, cuando llega el punto final de los finales, el último capítulo… Empezás a ver otra!!!! ¿Cómo puede ser? Si hace dos días que terminaste de ver una!!! Pero no, ahí va ella y se engancha con otra novela ¡que es exactamente igual a la anterior! Y vuelta al horario vedado para ver cualquier otra cosa (porque que ni se me ocurra querer ver otra cosa en ese horario), y vuelta a estar cuatro o cinco meses Leer el resto de esta entrada »
Hay ropa de moda, autos de moda, películas de moda… Objetos y situaciones que nos condicionan a ser parte de una sociedad que suele decirnos qué hacer y cómo. Y me van a decir que “yo no soy de los que siguen a la moda” ó ” yo hago lo que me gusta y listo”. Sépanlo: nadie está exento. Desde los que se identifican con determinada tribu urbana, los que gustan de un estilo musical, los que se comportan de acuerdo a su grupo de pertenencia, etc. Todos estamos influenciados (consciente o inconscientemente) en algún aspecto. Y seguir la moda, o “estar de moda” no significa necesariamente coincidir con una tendencia mundial, sino que puede ser determinada por un grupo/sector reducido, como por ejemplo la escuela, los amigos, el ambiente laboral, etc. Leer el resto de esta entrada »
El sol por esas tierras está empezando a debilitarse, obliga a su gente a tomar medidas. En esas tierras, de soles fluctuantes, predominaban dos familias que en otro tiempo fueron grandes amigas, pero hoy están enfrentadas a muerte: los Montesco y los Capuleto. Por supuesto que en esas tierras existen muchas familias influyentes, pero podemos afirmar con seguridad que tanto los Montesco como los Capuleto tienen tanto poder que, si se unieran, podrían manejar el curso de esas tierras con total tranquilidad. Pero no. Leer el resto de esta entrada »
Me cansa escuchar siempre lo mismo: que Cobos debería renunciar cono Vice, ya que no comparte la misma política que la Presidente, y que eso , desde el lugar que ocupa, es incomprensible. Creo que, más allá de que sea Cobos o cualquiera, es sano que en un lugar tan importante exista alguien que represente a la oposición, alguien que desafíe las ideas y las propuestas (a veces impuestas) de quien está guiando nuestra política. El presidente no es el dueño de la verdad por más que haya obtenido la mayoría de votos. Es simplemente un instrumento, y si ese instrumento empieza a sonar desafinado, bueno, me gusta tener al alcance otro instrumento que al menos suene diferente. Leer el resto de esta entrada »
Me mira. Lo miro. Me vuelve a mirar con cara de “¿Qué querés que haga?”. Lo miro con cara de “Ya sé que no tenés la culpa, pero a alguien tengo que putear por dentro…”
- Tenés que poner un poco más de perejil. La balanza no me pesa menos de 40 gramos.- Me dice.
- ¿Y lo que me sobra lo tiro?- De nuevo la cara de “¿qué querés que haga?”
- Es que no me pesa el perejil. Tenés que poner al menos 40 gramos. Leer el resto de esta entrada »

